Viticultura

España es uno de los países que más se verá afectado por los efectos del cambio climático y el sector vinícola es muy sensible a estos efectos.

El aumento de la temperatura tendrá repercusiones negativas en el sector vitivinícola, afectando a la fotosíntesis, la acidez, la concentración de azúcar, el grado alcohólico y la aparición de nuevas plaga, afectando a aspectos como el período de crecimiento de las vides, las diferentes fases fenológicas, la maduración de la uva, etc.

El mercado demanda cada día más vinos frescos con una buena acidez y una buena graduación (12 grados). Para lograr esto, la altitud y el clima son factores clave y el aumento de temperatura puede ser perjudicial para la calidad del vino si provoca una aceleración de la maduración de las uvas.

Si no se toman medidas de adaptación, los viñedos mediterráneos podrían llegar a sufrir graves perjuicios. Las condiciones óptimas para los viñedos se irían desplazando en altitud y latitud, lo que favorecería a otras regiones como Gran Bretaña o los países bálticos. Mientras, el aumento de temperatura podría provocar condiciones desfavorables para permitir el cultivo de estas cepas en actuales  zonas mediterráneas productoras.

Es evidente que el cambio climático ya registrado en las últimas décadas está teniendo un impacto importante en este sector, que está obligando a modificar las técnicas vitivinícolas en muchos lugares. Los impactos registrados hasta ahora, consecuencia de las emisiones del pasado, han llevado a un aumento de temperatura de 0,4ºC con respecto a la temperatura media global del periodo 1960-1990, con un incremento de 0,18ºC cada década en el periodo 1980-2006. Sin embargo, este calentamiento es mínimo con respecto al que prevén los escenarios de clima futuro que se manejan por la comunidad científica, que hacia 2050 simulan un aumento en la temperatura media global en torno a 2ºC. Puede imaginarse el impacto que producirá ese calentamiento, 5 veces superior al registrado hasta el momento.

Estos fenómenos aumentarán las posibilidades de aparición de situaciones potenciales de estrés hídrico en la viña. El estrés hídrico, que se produce cuando la cantidad de agua disponible es menor que la cantidad de agua demandada por las viñas, es una situación que se presenta gradualmente, y que si viene acompañado de calor puede acabar produciendo los siguientes problemas:

  • Degradación de ácidos en la baya y aumento del potasio y del pH del mosto debido al sobrecalentamiento de las bayas.
  • Desajustes en la síntesis de polifenoles.
  • Aumento del grado alcohólico y mayor concentración de azúcar.
  • Menor estabilidad del vino debido al pH alto.
  • Se adelantan las maduraciones, lo que desequilibra la maduración alcohólica de la fenólica, que bloquea su evolución.
  • Maduraciones no uniformes a nivel espacial
  • Se pierde frescor y aromas
  • Enveros no uniformes a nivel espacial
  • Desarrollos vegetativos escasos
  • Probable bloqueo de color
  • Degradación de las clorofilas por exceso de calor en las hojas y problemas de maduración por no poder alcanzar el azúcar necesario.

Si un viñedo dispone de agua para el riego los problemas debidos al estrés hídrico pueden ser mitigados, pero se necesitan herramientas que permitan detectar con precisión y de una manera anticipada las situaciones de riesgo que puedan dar lugar a estos problemas y conocer la manera de llevar a cabo una gestión preventiva de las mismas. En la actualidad, en España hay técnicos con una gran experiencia en agricultura que controlan sus viñedos de una manera intuitiva. El problema es que este tipo de agricultura apenas emplea métodos de diagnóstico y, cuando se utilizan, no permiten una gestión integrada y óptima de la información.

Las actividades de gestión de una finca necesitan herramientas de diagnóstico que aporten información de cada una de ellas. Es por tanto de vital importancia obtener predicciones del cambio climático que permitan realizar una gestión optimizada de la finca, tanto a nivel de decisiones de riego, poda, fertilización etc. como de mejora de la homogeneidad de la finca.

Los estudios deben realizarse de manera individual en cada una de las fincas ya que el cambio climático no afectará a todas las zonas de la geografía por igual, por lo que resulta necesario que los viticultores dispongan de información específica de su finca, puesto que es en la escala local en la que se pueden adoptar medidas de adaptación a este cambio climático. El clima futuro podría suponer un cambio climático muy diferente en dos puntos situados a muy pocos kilómetros de distancia. Además el tipo de uva y el tipo de terreno son diferentes en cada tipo de finca.

La FIC ha participado en el siguiente proyecto de cooperación interempresa financiado por el Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial (CDTI) en 2009, en consorcio con las siguientes bodegas vinícolas: Bodegas Martínez Paiva, Bodegas Luis Cañas, Bodegas Valquejigoso, Grupo Osborne y con Hijos de Antonio Barceló, S.A.:

– Simulación del clima futuro a escala local para viticultura con implicaciones prácticas en la gestión del viñedo

 

back1Volver a Evaluación del impacto del cambio climático